“Recibí un servicio de primera desde el primer día. Durante todo el proceso hasta el final, cuando mi caso fue retirado del tribunal de ejecuciones hipotecarias”.

Sharon se mudó a Nueva Jersey en 2007 y compró la casa de sus sueños. “Me gusta hacer manualidades”, dice, “y esta casa era como un lienzo para hacer lo que quería hacer".

Pero 15 años más tarde, después de sufrir una reducción en su salario debido al COVID-19, y los problemas de salud posteriores que exigían estadías prolongadas en el hospital, Sharon estaba pasando por dificultades económicas. Se atrasó en los pagos de su hipoteca y agotó sus ahorros.

Ella intentó hacer un arreglo con el administrador de su hipoteca para conseguir una modificación del préstamo, pero se le dio información contradictoria y nunca recibió los documentos de modificación que se suponía que se le habían enviado por correo. Sin esos documentos en su poder, a ella se le pasó la fecha límite para responder, y se inició el proceso de ejecución hipotecaria.

“Habría sido devastador si hubiera tenido que mudarme y perder mi casa”, dice Sharon. “Habría perdido todo el dinero, el esfuerzo y el amor que ya había puesto en ella".

Sharon se puso en contacto con LSNJ y se le conectó con el Proyecto para la Defensa en caso de Ejecuciones Hipotecarias (FDP). Su abogado en el FDP le ayudó a redactar una respuesta a la demanda y alegó que había numerosas violaciones de la RESPA, las regulaciones federales que establecen la forma en que un administrador hipotecario tiene que manejar una solicitud de modificación de préstamo. El abogado solicitó entonces una mediación, y negoció con éxito una modificación del préstamo que Sharon podía costearse.

“Los servicios que recibí fueron fantásticos; maravillosos. … Fue como si hubiera pagado 1.000.000 de dólares por un abogado cinco estrellas”.